En este apartado se presenta un cuento sobre la importancia del valor de la empatía en el aula.

Cuento sobre la empatía: El día que aprendimos a ponernos en los zapatos de otros.

En el salón de cuarto grado de la Señorita Pamela, había un estudiante llamado Carlos que siempre se reía cuando sus compañeros cometían errores.

Un día, durante la clase de matemáticas, Ana estaba resolviendo un problema en la pizarra y se equivocó al sumar. Como de costumbre, Carlos comenzó a reírse y hacer comentarios burlones.

«¡Ja, ja! ¡No puedo creer que no sepas sumar!», dijo Carlos, mientras otros estudiantes lo miraban incómodos.

La Señorita Pamela, que era muy sabia, decidió hacer una actividad especial al día siguiente. Cuando los estudiantes llegaron a clase, encontraron una caja misteriosa en cada escritorio.

«Hoy haremos algo diferente», anunció la maestra.

«En cada caja hay un desafío diferente. Algunos tendrán que escribir con la mano que no usan normalmente, otros tendrán que leer un texto al revés, y otros tendrán que resolver problemas con los ojos vendados.»

Cuando llegó el turno de Carlos, tuvo que resolver un problema de matemáticas mientras toda la clase hacía ruidos de fondo. Se sintió tan nervioso que comenzó a sudar y no podía concentrarse. Cometió varios errores y, para su sorpresa, nadie se rio de él.

Al final de la actividad, la Señorita Pamela reunió a todos en un círculo.

«¿Cómo se sintieron cuando las cosas eran difíciles?», preguntó.

Uno por uno, los estudiantes compartieron sus experiencias. Cuando llegó el turno de Carlos, tenía lágrimas en los ojos.

«Me sentí muy mal», admitió. «Ahora entiendo cómo se sienten los demás cuando me burlo de ellos. Lo siento mucho, Ana.

Ana sonrió y le dio un abrazo a Carlos. Desde ese día, el salón de cuarto grado se convirtió en un lugar donde todos se ayudaban entre sí. Cuando alguien cometía un error, en lugar de burlas, recibía palabras de ánimo y apoyo.

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Y así, Carlos aprendió que la verdadera gracia no está en reírse de los demás, sino en reír juntos y ayudarse mutuamente a crecer.

Al día siguiente, Carlos llegó a la escuela con una idea brillante. Durante el recreo, reunió a todos sus compañeros y propuso crear el «Club de los Ayudantes Felices». Su plan era simple: cada vez que alguien necesitara ayuda con una tarea o tuviera dificultades, los miembros del club acudirían con una sonrisa y palabras de aliento.

La primera misión del club fue ayudar a Pedro, quien siempre se ponía nervioso durante las presentaciones orales.

Los miembros del club se sentaron con él durante el almuerzo y practicaron su presentación sobre los planetas. Hicieron caras graciosas para hacerlo reír y le enseñaron trucos para mantener la calma. Cuando llegó el momento de su presentación, Pedro la hizo tan bien que, hasta la directora, que pasaba por el pasillo, se detuvo a escuchar.

Un jueves lluvioso, María derramó sin querer su jugo de naranja sobre su proyecto de arte. Antes de que pudiera comenzar a llorar, Carlos y Ana corrieron a ayudar. Entre risas y bromas sobre «arte abstracto con jugo», trabajaron juntos para crear un nuevo proyecto aún mejor que el anterior. La maestra quedó tan impresionada por el espíritu de colaboración que pegó el proyecto en la pared principal del salón.

El Club de los Ayudantes Felices se hizo tan popular que otros salones comenzaron a crear sus propios clubes.

Durante la feria escolar, organizaron un «Rincón de la Risa y la Ayuda», donde los estudiantes podían ir si se sentían tristes o necesitaban apoyo. Tenían chistes preparados, abrazos gratis y siempre una palabra amable para compartir.

Para el final del año escolar, la Señorita Pamela organizó una ceremonia especial. Cada estudiante recibió un certificado de «Experto en Empatía», pero el momento más emotivo fue cuando Carlos subió al escenario. Con una gran sonrisa, compartió cómo había pasado de ser el bromista de la clase a ser el líder de un movimiento de amabilidad.

«A veces», dijo Carlos, «los mejores chistes son los que hacemos juntos, no a costa de otros».

Enseñanza del cuento: La empatía nos ayuda a construir amistades más fuertes y hacer del mundo un lugar mejor para todos.

Preguntas de comprensión lectora

  1. ¿Qué hacía Carlos al principio de la historia cuando sus compañeros cometían errores?

      a) Los ayudaba amablemente.

      b) Se reía y se burlaba de ellos.

      c) Ignoraba la situación.

      d) Llamaba a la maestra

      2. ¿Qué actividad especial organizó la Señorita Pamela para enseñar sobre la empatía?

        a) Una fiesta en el salón.

        b) Un concurso de matemáticas.

        c) Desafíos diferentes en cajas misteriosas.

        d) Un partido de fútbol.

        3. ¿Qué creó Carlos después de aprender su lección sobre la empatía?

          a) Un club de matemáticas.

          b) El Club de los Ayudantes Felices.

          c) Un grupo de teatro.

          d) Un equipo deportivo.

          4. ¿Cómo ayudaron los estudiantes a Pedro con su problema?

            a) Hicieron su tarea por él.

            b) Lo ignoraron.

            c) Le prestaron dinero.

            d) Practicaron con él y le enseñaron trucos para mantener la calma.

            5. ¿Qué recibieron los estudiantes al final del año escolar?

              a) Un premio en dinero.

              b) Un certificado de «Experto en Empatía».

              c) Una medalla de oro.

              d) Un libro nuevo.

                Clave de respuestas:

                1. b
                2. c
                3. b
                4. d
                5. b

                3 respuestas a «Cuento sobre la importancia del valor de la empatía en el aula»

                1. […] cuento nos muestra que enseñar va más allá de transmitir conocimientos, implica creatividad, empatía y […]

                2. […] vez te sentiste diferente a los demás? ¿O pensaste que no podías hacer algo solo porque no te salía bien a la primera? Este cuento […]

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