¿Alguna vez te sentiste diferente a los demás? ¿O pensaste que no podías hacer algo solo porque no te salía bien a la primera? Este cuento sobre la autoconfianza (Confía en ti porque tienes más fuerza de la crees), es sobre un pequeño pez muy especial llamado Paco. Aunque no nadaba como los otros peces, tenía algo que poco a poco fue descubriendo: el poder de creer en sí mismo.

Acompáñanos en esta divertida y emocionante aventura bajo el mar, donde Paco nos enseñará que la verdadera fuerza está en confiar en lo que llevamos dentro.

Título: “Confía en ti porque tienes más fuerza de la crees”

Había una vez en el fondo del mar un pequeño pez llamado Paco. Paco era un pez globo, redondito y simpático, con manchas de colores y ojos saltones. Pero había un problema… ¡Paco no sabía nadar muy bien!

Cada vez que intentaba nadar, se torcía hacia un lado, giraba como trompo y terminaba flotando boca arriba.

—¡Ay, no! ¡Soy un pez fallado! —decía Paco con tristeza.

Sus amigos, la tortuga Tina, el caballito de mar Sergio y la estrella de mar Clara, trataban de animarlo.

—¡Tú puedes, Paco! Solo tienes que practicar —le decía Tina.

—¡Confía en ti! ¡Tienes más fuerza de la que crees! —añadía Clara.

Pero Paco no lo creía. Pensaba que nunca sería como los demás peces. Así que se escondía detrás de las algas y evitaba nadar con sus amigos.

Un día, el mar se puso alborotado. ¡Las corrientes eran fuertes y todo se movía! Los juguetes del arrecife —canicas de conchas, redes de burbujas y hasta el flotador de Tina— comenzaron a volar por todos lados.

—¡Mi flotador! —gritó Tina, mientras veía cómo una corriente se lo llevaba directo a la Cueva del Pulpo Sombrón, el lugar más tenebroso del arrecife.

Todos se quedaron en silencio.

—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó Clara temblando.

—¡No podemos entrar ahí! ¡Al Pulpo Sombrón no le gusta que lo molesten! —dijo Sergio.

Pero Paco, al ver la cara triste de su amiga, sintió algo distinto. Un cosquilleo en las aletas. ¡No podía quedarse sin hacer nada!

—¡Yo iré! —dijo, sorprendiéndose incluso a sí mismo.

—¿Tú, Paco? ¿Estás seguro? —preguntó Clara.

—No estoy seguro… pero voy a intentarlo —respondió, inflándose un poquito, como hacen los peces globo cuando están decididos.

Paco nadó torcido, dando vueltas raras y con movimientos medio chistosos. Pero no se detuvo. Cada aletazo lo acercaba más a la cueva. Recordó lo que Tina le había dicho: “Tú puedes.” Y por primera vez, él también lo creyó.

Dentro de la cueva, entre sombras y burbujas, encontró el flotador atascado en una roca. Con un gran esfuerzo, lo empujó con su pancita redonda… ¡y lo liberó!

—¿Quién se atreve a molestarme? —gruñó una voz grave. ¡Era el Pulpo Sombrón!

Paco tragó saliva, pero no huyó.

—Perdón por entrar, señor Pulpo. Solo quería ayudar a mi amiga. No me iré sin su flotador.

El Pulpo lo observó con sus grandes ojos, luego sonrió con una mueca que daba miedo… pero que era sincera.

—Tienes valor, pequeño pez. Puedes irte.

Y así, Paco regresó nadando —¡torcido y todo! — con el flotador entre las aletas.

—¡Lo lograste! —gritaron sus amigos, rodeándolo de abrazos.

Desde ese día, Paco siguió nadando como sabía: a su manera. Ya no se escondía. Porque había descubierto que ser valiente no era no tener miedo, sino creer en uno mismo, incluso cuando no todo sale perfecto.

Y así, el pez que no sabía nadar se convirtió en el más confiado del arrecife.

FIN

Enseñanza del cuento

A veces, como Paco, creemos que no somos tan buenos como los demás porque no hacemos las cosas “perfectas”. Pero este cuento nos enseña que tener autoconfianza no significa hacerlo todo bien desde el principio, sino atreverse a intentarlo, aunque tengamos miedo o dudas.

Paco no nadaba como los demás, ¡pero igual fue valiente y logró algo muy importante! Descubrió que, aunque se equivoque o no sea el más rápido, puede confiar en sí mismo y seguir adelante. Lo más importante es no rendirse y creer que puedes mejorar con práctica y esfuerzo.

Preguntas de comprensión lectora

1. ¿Cuál era el problema principal de Paco, el pez globo?

A) No le gustaba el mar.
B) No sabía nadar bien.
C) Se olvidaba de comer.
D) No tenía amigos.

2. ¿Cómo se sentía Paco al principio del cuento?

A) Feliz y orgulloso.
B) Cansado y aburrido.
C) Triste y sin confianza.
D) Enfadado con sus amigos.

3. ¿Qué objeto fue arrastrado por la corriente hacia la Cueva del Pulpo Sombrón?

A) Un tesoro escondido.
B) El flotador de Tina.
C) Un pez de juguete.
D) El sombrero del pulpo.

4. ¿Qué hizo Paco cuando vio que sus amigos necesitaban ayuda?

A) Se escondió en las algas.
B) Esperó a que otros fueran.
C) Decidió ir él mismo a rescatar el flotador.
D) Se fue nadando en la dirección contraria.

5. ¿Qué aprendió Paco al final del cuento?

A) Que debía nadar como los demás.
B) Que el pulpo era su enemigo.
C) Que era mejor no intentar nada.
D) Que podía confiar en sí mismo aunque no fuera perfecto.

Claves de respuesta

  1. B) No sabía nadar bien.
  2. C) Triste y sin confianza.
  3. B) El flotador de Tina.
  4. C) Decidió ir él mismo a rescatar el flotador.
  5. D) Que podía confiar en sí mismo, aunque no fuera perfecto.


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