El cuento sobre la obediencia (El conejo que no quería obedecer) es ideal para enseñar a los estudiantes la importancia que tiene el valor de obedecer a los padres y maestros en su diario vivir.
Título: El conejo que no quería obedecer
Había una vez, en el corazón de un frondoso bosque, un pequeño conejo llamado Brincón. Tenía orejas largas, ojos curiosos y una energía que parecía no acabarse nunca. Brincón vivía con su mamá, la señora Coneja, en una madriguera acogedora hecha de ramas, hojas y suaves pelusas.
A Brincón le encantaba explorar. Desde muy temprano, salía a corretear entre los arbustos, saltar por las piedras del río y esconderse entre los troncos huecos. Pero había algo que no le gustaba: obedecer.
La señora Coneja, con mucha paciencia, siempre le decía:
—Brincón, no te alejes del sendero. En el bosque hay animales que pueden ser peligrosos.
Pero Brincón siempre respondía:
—¡Mamá, yo soy rápido! Si pasa algo, ¡puedo correr más que todos!
Una mañana soleada, Brincón se despidió de su mamá y salió brincando feliz. Mientras recorría el sendero, vio algo que lo hizo detenerse, unas flores azules que nunca había visto antes. Estaban más allá del sendero, en una parte del bosque que su madre le había prohibido visitar.
—Solo un poquito… No pasará nada —se dijo Brincón, desobedeciendo una vez más.
Saltó entre las ramas, se alejó del camino y comenzó a olfatear las flores. Eran realmente hermosas. Pero cuando se dio la vuelta para regresar, no reconoció el lugar. Los árboles eran altos y espesos, y el camino ya no estaba a la vista.
Brincón se sintió perdido.
—Oh, no… ¿Dónde estoy?
Intentó correr en una dirección, luego en otra, pero nada parecía familiar. Y lo peor fue cuando escuchó un gruñido. Desde detrás de unos arbustos, apareció un zorro con ojos brillantes y dientes afilados.
–
—¡Qué suerte la mía! —dijo el zorro—. ¡Un conejo para el almuerzo!
Brincón tembló de miedo. Quiso correr, pero sus patas no se movían. Justo cuando el zorro se acercaba, una lechuza sobrevoló los árboles y gritó:
—¡Sra. Coneja! ¡Brincón está en peligro!
La señora Coneja, que siempre estaba atenta, salió de la madriguera tan rápido como pudo. Con ayuda de la lechuza y del viejo tejón del bosque, llegaron hasta donde estaba Brincón. El tejón se puso delante del zorro, que, al ver a tantos animales juntos, decidió huir.
Brincón corrió a abrazar a su mamá, con lágrimas en los ojos.
—Mamá, lo siento… Tenías razón. No debí desobedecer.
La señora Coneja lo abrazó fuerte y le dijo con ternura:
—Obedecer no es para que te aburras o para quitarte la diversión. Es para protegerte, porque te amo y quiero lo mejor para ti.
Desde ese día, Brincón se volvió un conejito obediente. Ya no se alejaba del sendero, y siempre escuchaba los consejos de su mamá. Descubrió que también podía divertirse siguiendo las reglas, y que ser obediente no le quitaba libertad, sino que le daba seguridad.
Y así, Brincón creció sano, feliz y muy sabio, porque aprendió que obedecer no es un castigo, sino una forma de cuidar y ser cuidado.
FIN
Enseñanza del cuento
Cuando nuestros padres y maestros piden obedecerlos, no es para molestarnos, sino para protegernos y ayudarnos a estar seguros. Cuando escuchamos con atención y seguimos las indicaciones, evitamos peligros y mostramos que confiamos en quienes nos cuidan y nos quieren.
Preguntas de comprensión lectora
1. ¿Por qué la señora Coneja le pedía a Brincón que no se alejara del sendero?
A) Porque no quería que se ensuciara.
B) Porque el bosque era muy aburrido.
C) Porque podía haber animales peligrosos.
D) Porque Brincón se perdía fácilmente.
2. ¿Qué fue lo que hizo que Brincón se alejara del sendero?
A) Estaba persiguiendo una mariposa.
B) Vio unas flores azules que quería oler.
C) Quería encontrar al zorro.
D) Escuchó un ruido extraño.
3. ¿Qué problema tuvo Brincón cuando se alejó del sendero?
A) Se cayó en un río.
B) Se quedó dormido bajo un árbol.
C) Se perdió y fue perseguido por un zorro.
D) Se encontró con otros conejos traviesos.
4. ¿Quiénes ayudaron a rescatar a Brincón del zorro?
A) El lobo y el búho.
B) Su mamá, una lechuza y un tejón.
C) Un perro y una ardilla.
D) La señora Coneja y el zorro.
5. ¿Qué aprendió Brincón al final del cuento?
A) Que el bosque es un lugar muy peligroso.
B) Que las flores azules no deben tocarse.
C) Que los zorros son muy rápidos.
D) Que obedecer es una forma de estar seguro y ser amado.
Claves de respuesta:
- C
- B
- C
- B
- D



Deja una respuesta