En esta ocasión se presenta un cuento sobre la paciencia (Las enseñanzas de la abuela).

Título: “Las enseñanzas de la abuela”

Había una vez un niño llamado Juan que vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas y campos verdes. A Juan le gustaba correr, jugar y descubrir cosas nuevas, pero había algo que no le gustaba nada de nada: esperar.

Un día, la abuela de Juan le regaló una cajita con varias semillas de flores y un pequeño cartel que decía: “La paciencia hace florecer lo más bello”.
Juan la miró con curiosidad.
—¿Qué significa eso, abuela? —preguntó.
—Significa que algunas cosas buenas necesitan tiempo para crecer. Planta estas semillas y lo entenderás —respondió ella con una sonrisa.

Emocionado, Juan corrió al jardín de su casa y plantó todas las semillas con cuidado. Luego se sentó frente a la tierra removida y esperó. Pasaron cinco minutos… y nada. Pasó una hora… y nada.
—¡Esto es muy aburrido! —dijo Juan cruzado de brazos—. ¡Quiero ver las flores ya!

Al día siguiente, volvió corriendo al jardín, pero la tierra seguía igual. Entonces, agarró la regadera y echó más y más agua, pensando que así crecerían más rápido.
—Vamos, semillas, ¡apurense!

Esa noche, fue con cara triste a la cocina.
—Abuela, tus semillas no sirven. No quieren crecer.
—¿Les hablaste con cariño? —preguntó la abuela.
—¿Hablarles? ¿A unas semillas?
—Claro, ellas sienten cuando alguien las cuida con amor y paciencia. Prueba y verás.

Aunque le pareció una idea extraña, Juan lo intentó. Cada mañana iba al jardín, las regaba suavemente y les hablaba:
—Hola, semillitas. Espero que estén bien ahí dentro. Estoy deseando ver sus flores.

Pasaron los días. Uno, dos, cinco, siete… Hasta que una mañana, Juan vio algo que lo hizo saltar de emoción: ¡un pequeño brote verde asomaba por la tierra!

—¡Abuela, abuela! ¡Ya está saliendo una! —gritó corriendo a su casa.
—¿Ves? Las cosas hermosas toman tiempo —dijo ella abrazándolo.

Durante las siguientes semanas, más brotes comenzaron a aparecer. Las hojas crecían, los tallos se estiraban hacia el cielo, y un día, por fin, florecieron unas flores de colores tan vivos que parecían pintadas a mano.

Juan se sentó frente a su jardín, orgulloso. Había aprendido que, igual que las flores, las cosas importantes no ocurren de un día para otro.
—Abuela, creo que ya entiendo lo que decía el cartel —le dijo sonriendo—. Si no hubiera esperado, nunca habría visto esto.

La abuela le acarició el cabello.
—Y ahora sabes que la paciencia es como el sol: sin ella, nada florece.

Desde ese día, Juan ya no se enojaba cuando tenía que esperar en la fila o cuando algo tardaba en llegar. Cerraba los ojos, respiraba hondo y pensaba en su jardín. Porque había aprendido que algunas cosas, para ser realmente especiales, necesitan tiempo… y un poquito de paciencia.

Enseñanza del cuento

Este cuento nos enseña que la paciencia es una gran herramienta para lograr cosas importantes en la vida. Así como las semillas necesitan tiempo, cuidado y cariño para crecer y convertirse en flores, muchas cosas que deseamos—como aprender algo nuevo, mejorar en un juego o alcanzar un sueño—también necesitan tiempo y esfuerzo.

A veces queremos que todo pase rápido, pero cuando esperamos con calma y no nos rendimos, los resultados pueden ser más hermosos de lo que imaginamos. Ser paciente no significa quedarse quieto sin hacer nada, sino seguir cuidando y creyendo en lo que estamos construyendo.

Preguntas de comprensión lectora

1. ¿Por qué la abuela le regaló a Juan una cajita con semillas?
A) Para que aprendiera a cocinar.
B) Para que jugara en la tierra.
C) Para enseñarle a tener paciencia.
D) Porque se iba de viaje.

2. ¿Qué hizo Juan justo después de plantar las semillas?
A) Se olvidó completamente del jardín.
B) Se sentó a esperar que crecieran.
C) Regó el jardín durante toda la noche.
D) Las cubrió con piedras.

3. ¿Qué le recomendó la abuela a Juan cuando las semillas no crecían?
A) Que las cambiara por otras nuevas.
B) Que las pusiera al sol todo el día.
C) Que las enterrara más profundo.
D) Que les hablara con cariño y paciencia.

4. ¿Qué sucedió después de que Juan comenzó a cuidar las semillas con paciencia?
A) Comenzaron a salir brotes verdes.
B) Crecieron árboles frutales.
C) Las semillas nunca brotaron.
D) La tierra se secó completamente.

5. ¿Qué aprendió Juan al final del cuento?
A) Que las flores no necesitan agua.
B) Que la abuela tenía poderes mágicos.
C) Que las cosas buenas toman tiempo y paciencia.
D) Que es mejor no plantar semillas.

Claves de respuesta

  1. C – Para enseñarle a tener paciencia.
  2. B – Se sentó a esperar que crecieran.
  3. D – Que les hablara con cariño y paciencia.
  4. A – Comenzaron a salir brotes verdes.
  5. C – Que las cosas buenas toman tiempo y paciencia.


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