En esta oportunidad se comparte un cuento sobre la responsabilidad (Tomás y el Jardín Encantado), dirigido para niños, con la finalidad de enseñar y reflexionar sobre el valor de la responsabilidad.

Cuento: “Tomás y el Jardín Encantado”

Había una vez un niño llamado Tomás que vivía en un pequeño pueblo rodeado de colinas verdes y flores de todos los colores. A Tomás le encantaba correr, jugar con sus amigos y soñar con aventuras, pero había una cosa que no le gustaba mucho: tener responsabilidades.

Cada mañana su mamá le decía:
—Tomás, recuerda darle de comer a Coco, tu conejito.
Y Tomás respondía:
—¡Sí, mamá! Ahora lo hago.
Pero casi siempre se le olvidaba, porque salía corriendo a jugar fútbol o a trepar árboles.

Un día, mientras exploraba el bosque detrás de su casa, Tomás encontró una reja antigua cubierta de hiedra. Empujó la puerta con cuidado y, para su sorpresa, entró a un jardín mágico. Había flores que cantaban, árboles que aplaudían con sus ramas, y una pequeña fuente que reía cuando caía el agua.

En el centro del jardín, una viejita con un sombrero de girasol lo esperaba.
—Hola, Tomás —dijo con voz suave—. Soy la Guardiana del Jardín Encantado. Este lugar necesita un cuidador. ¿Te gustaría ayudarme?

Tomás, emocionado por la idea, gritó:
—¡Sí! ¡Claro que sí!

—Muy bien —dijo la guardiana—. Cada mañana deberás regar las flores cantoras, alimentar a los pájaros arcoíris y limpiar la fuente risueña. Si cumples con tu tarea, el jardín florecerá más y más. Pero si olvidas tu responsabilidad… el jardín perderá su magia.

Tomás prometió hacerlo. El primer día se levantó temprano, regó las flores, dio de comer a los pájaros y limpió la fuente. ¡Todo brillaba! Las flores cantaron una canción especial solo para él.

Pero al tercer día, Tomás decidió dormir un poco más. Pensó: “No pasa nada si lo hago más tarde.” Salió a jugar y se olvidó del jardín.

Al día siguiente, cuando volvió, notó que algunas flores ya no cantaban.
—Seguro mañana estarán mejor —pensó.

Pero cada día que olvidaba sus tareas, el jardín se volvía más gris y silencioso. Los árboles dejaron de aplaudir, los pájaros arcoíris se fueron volando, y la fuente ya no reía, solo goteaba en silencio.

Tomás, triste, fue a buscar a la guardiana.
—Lo siento. Olvidé cuidar el jardín… pensé que no pasaría nada.

Ella lo miró con ternura.
—Cuando aceptaste cuidar el jardín, también aceptaste ser responsable. Eso significa cumplir con lo que prometes, aunque a veces no tengas ganas. Pero si de verdad quieres, aún puedes recuperar su magia.

Tomás prometió hacerlo mejor. Desde ese día, cada mañana antes de jugar, iba al jardín. Regaba las flores, alimentaba a los pájaros que poco a poco regresaban, y limpiaba la fuente, que volvió a reír gota por gota.

Con el tiempo, el jardín recuperó su magia, más colorido y alegre que nunca. Y Tomás aprendió que ser responsable no es una carga, sino una forma de cuidar lo que uno ama.

Desde entonces, nunca más olvidó darle de comer a Coco, y hasta ayudaba a su mamá sin que se lo pidiera.

Porque ahora Tomás sabía algo muy importante: la responsabilidad hace crecer no solo los jardines, sino también el corazón.

Enseñanza del cuento

Este cuento nos enseña que la responsabilidad significa cumplir con lo que prometemos, incluso cuando no tenemos ganas o preferimos hacer otra cosa.

Ser responsable no solo ayuda a los demás, también nos hace crecer como personas. Cuando cuidamos lo que se nos ha confiado, demostramos que somos dignos de confianza y capaces de hacer cosas importantes.

Preguntas de comprensión lectora

1. ¿Qué le pasaba a Tomás con sus responsabilidades al principio del cuento?
A) Se le olvidaban porque prefería jugar.
B) Le encantaba cuidar de su conejito.
C) Siempre las hacía antes de jugar.
D) No tenía ninguna responsabilidad.

2. ¿Qué encontró Tomás en el bosque detrás de su casa?
A) Una cabaña con dulces.
B) Un lago con peces mágicos.
C) Una reja antigua que lo llevó a un jardín mágico.
D) Un árbol parlante que le dio una semilla.

3. ¿Qué debía hacer Tomás cada día en el Jardín Encantado?
A) Cantar canciones con las flores.
B) Pintar los árboles de colores.
C) Regar flores, alimentar pájaros y limpiar la fuente.
D) Contar cuentos a la guardiana.

4. ¿Qué ocurrió cuando Tomás dejó de cumplir sus tareas en el jardín?
A) Apareció una tormenta mágica.
B) El jardín perdió su magia poco a poco.
C) La guardiana se enojó y cerró el jardín.
D) Las flores comenzaron con hablar mal de Tomás.

5. ¿Qué aprendió Tomás al final del cuento?
A) Que jugar es más importante que ayudar.
B) Que la magia solo dura un tiempo.
C) Que ser responsable ayuda a que todo crezca, incluso su corazón.
D) Que los jardines mágicos no existen.

Claves de respuesta

  1. A) Se le olvidaban porque prefería jugar.
  2. C) Una reja antigua que lo llevó a un jardín mágico.
  3. C) Regar flores, alimentar pájaros y limpiar la fuente.
  4. B) El jardín perdió su magia poco a poco.
  5. C) Que ser responsable ayuda a que todo crezca, incluso su corazón.

Una respuesta a «Cuento sobre la responsabilidad (Tomás y el Jardín Encantado)»

  1. […] verdes, un anciano amable llamado Don Julián. Él vivía solo en una casita de madera con un hermoso jardín lleno de flores de todos los colores. Las margaritas bailaban con el viento, las rosas sonreían al […]

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