La formación democrática y ciudadana en el ámbito educativo se fortalece en la escuela, ya que es la escuela la que debe enseñar a construir una cultura democrática y ciudadana para alcanzar una sociedad justa, dinámica, participativa y autodeterminante.
Escuela

La escuela genera en los niños una mentalidad democrática y de convivencia, a través de principios, valores y el respeto a los derechos humanos.
También, ayuda a los estudiantes a que conozcan, comprendan y respeten la Constitución que rige a nuestro país.
Aquí se despierta en cada uno el sentido de solidaridad y pertenencia, al tener una visión clara de sus deberes y derechos en la escuela, familia y sociedad.
Por tanto, en la escuela se promueve y se fomenta la práctica democrática de los deberes y derechos que tienen cada uno de sus estudiantes, directivos, profesores, personal de servicio, padres de familia, es decir, de la comunidad educativa en general.
Democracia

La democracia es la vida misma del ser humano, y no el reducido espacio de unas pocas acciones del hombre.
Los males de la sociedad son el resultado del orden social que nosotros mismos hemos creado, pero podemos modificarlo, a través de una adecuada educación democrática que forme ciudadanos con autonomía moral e intelectual.
Capaces de reconocer su identidad cultural a nivel local, regional y nacional.
Utilizando seminarios, foros estudiantiles, programas de cultura ciudadana, etc.
Importancia de los docentes

Como docentes debemos ser coherentes entre lo que pensamos, decimos y hacemos, pues los estudiantes desarrollan continuamente procesos de observación para aprender del mundo que les rodea.
Los valores necesitan ser clarificados, ya que una vez interiorizados se convierten en guías y en pautas de conducta.
Es importante que el maestro utilice técnicas para reflexionar sobre los valores, como juegos de simulación, discusión en el aula, entre otros, para fortalecer la formación democrática y ciudadana en el ámbito educativo
Además, la participación social requiere un ordenamiento jurídico para la coherencia cultural y moral, en la cual se debe promover formas pacíficas de solucionar conflictos.
En donde las relaciones deben darse sobre la base del respeto, tolerancia, y distribución equitativa de responsabilidades y oportunidades.
Aprendiendo a no agredir al prójimo, a comunicarse, a decidir en grupo, cuidarse, cuidar el entorno, y valorar el saber social. Siendo los derechos humanos reguladores de la convivencia cotidiana.
Los conflictos ayudan a crecer como personas, en los cuales el análisis de dilemas es una estrategia para su solución.
El aula de clase constituye un espacio provechoso para el estudio, discusión, vivencia de democracia y Constitución política.
Los escenarios urbanos educativos permiten el desarrollo de las capacidades potenciales del ciudadano dentro del contexto en que se desenvuelve.
En conclusión
La educación democrática permite formar ciudadanos autónomos, con capacidad para actuar conforme al interés general de la sociedad en que vive.
Es importante respetar las reglas o normas de comportamiento que generan sentido de pertenencia, reconociendo los deberes y derechos que se tiene como ciudadanos.
Interiorizando valores cívicos, sociales y políticos, haciendo de los derechos humanos la base ética que hace posible la convivencia armónica entre todos, conociendo y comprendiendo lo que manda o prohíbe la Constitución para proceder correctamente en el convivir diario.



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