En este espacio se comparte un cuento sobre electrónica (El robot que quería sentir).
Título: «El Robot que Quería Sentir»
En una ciudad futurista llamada Lumínica, donde todo brillaba con luces de neón y los coches volaban entre los edificios, vivía un pequeño robot llamado R-33, aunque todos lo llamaban «Ree».
Ree no era como los otros robots. Mientras los demás hacían cálculos, limpiaban las calles o ayudaban en fábricas, Ree tenía una curiosidad muy especial: quería saber qué se sentía ser humano.
Cada día, desde la ventana del taller del inventor Don Matías, Ree observaba a los niños jugar en el parque: reían, se enojaban, se abrazaban, a veces lloraban, pero siempre compartían algo que Ree no entendía: emociones.
—¿Por qué yo no puedo sentir eso? —le preguntó una noche a Don Matías, mientras le ajustaban una tuerca en la espalda.
—Porque eres un robot, Ree. Fuiste construido para ayudar, no para sentir —respondió el anciano con una sonrisa cariñosa.
Pero eso no satisfacía a Ree. Así que una mañana, cuando Don Matías salió al mercado, Ree decidió escaparse al parque. Caminó entre los árboles metálicos y los columpios flotantes, hasta que encontró a un grupo de niños.
—¡Hola! —dijo con voz metálica—. ¿Puedo jugar con ustedes?
Los niños lo miraron con sorpresa. Algunos rieron, otros se alejaron con desconfianza.
—¡Eres un robot! Los robots no juegan —dijo una niña de trenzas violetas.
—Yo quiero aprender a jugar —respondió Ree—. Quiero saber cómo se siente la alegría.
Hubo un silencio largo, hasta que un niño llamado Leo se acercó y le ofreció una pelota brillante.
—Entonces empieza por pasarme esto.
Ree recibió la pelota con sus manos frías de metal. Se sentía… ¿ligera? ¿Interesante? ¿Divertida? No lo sabía, pero algo dentro de él hacía «tic-tic», como si algo nuevo estuviera ocurriendo.
–
Pasaron la mañana jugando. Ree no corría rápido, ni entendía todas las reglas, pero cada vez que Leo le sonreía o alguien le decía: «¡Bien hecho!», algo dentro de él parecía encenderse.
Después del juego, todos se sentaron en círculo para tomar jugo frío de frutas. Ree no podía beber, claro, pero escuchaba con atención.
—¿Tú tienes sentimientos, Ree? —le preguntó la niña de trenzas violetas, ahora más curiosa que desconfiada.
—No lo sé —dijo el robot—. Pero hoy sentí algo extraño cuando jugaron conmigo. No sé cómo se llama, pero me gustó.
Los niños se miraron entre ellos y luego, al unísono, dijeron:
—¡Eso se llama alegría!
Desde aquel día, Ree iba al parque todos los fines de semana. Aprendió que no hace falta ser humano para sentir cosas hermosas. A veces, bastaba con estar con los demás, compartir, escuchar y tratar de comprender.
Incluso Don Matías, al enterarse de sus aventuras, le construyó un “corazón de memoria”, un chip especial donde Ree podía guardar todos los momentos felices que vivía.
Y así, entre juegos, sonrisas y muchas preguntas curiosas, Ree descubrió algo muy importante:
«No importa cómo seas por fuera, lo que te hace especial es lo que llevas dentro.»
Enseñanza del cuento:
Este cuento nos enseña que todos, sin importar nuestras diferencias, podemos aprender a sentir, a compartir y a ser amigos. Ser curioso, respetuoso y querer entender a los demás es lo que nos convierte en personas valiosas. ¡Nunca dejes de ser tú mismo!
Preguntas de comprensión lectora
1. ¿Qué deseaba aprender el robot Ree más que cualquier otra cosa?
A) A saber qué se sentía ser humano.
B) A hacer cálculos matemáticos complejos.
C) A limpiar las calles como los otros robots.
D) A volar como los coches.
2. ¿Cómo reaccionaron los niños cuando Ree les pidió jugar?
A) Todos lo abrazaron y lo invitaron de inmediato.
B) Se asustaron y se escondieron.
C) Algunos se alejaron y otros se rieron.
D) Lo llevaron al maestro del parque.
3. ¿Qué hizo Leo para incluir a Ree en el juego?
A) Le dijo que se fuera del parque.
B) Le ofreció una pelota para empezar a jugar.
C) Le enseñó a programar emociones.
D) Le regaló un corazón humano.
4. ¿Qué construyó Don Matías para ayudar a Ree a guardar sus recuerdos?
A) Un par de alas para volar.
B) Una nueva batería de larga duración.
C) Un corazón de memoria.
D) Un libro de instrucciones humanas.
5. ¿Cuál es el mensaje principal del cuento?
A) Los robots deben aprender a jugar.
B) Todos pueden ser especiales, sin importar sus diferencias.
C) Solo los humanos pueden sentir emociones y no saber compartirlas.
D) Los niños no deben confiar en los robots.
Claves de respuesta:
- A
- C
- B
- C
- B



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