¿Alguna vez has tenido un día en el que todo parece salir al revés? Como cuando te pones el suéter al revés, te tropiezas frente a todos o dices algo gracioso sin querer. A veces, esas situaciones pueden darnos vergüenza o hacernos enojar… ¡pero también pueden ser una oportunidad para reír y aprender! Este cuento sobre la alegría “La risa mágica de Lalo el despistado”, te va a presentar a un niño muy simpático pero un poquito serio, que descubre algo increíble: la alegría no hace que los problemas desaparezcan, pero sí puede cambiar la forma en que los vivimos.

Prepárate para conocer su historia, reírte un poco, y descubrir por qué ver el lado bueno de las cosas puede convertir un mal momento… ¡en uno inolvidable!

Título: La risa mágica de Lalo el despistado

Lalo era un niño simpático, inteligente, y con una gran habilidad para, ¡meter la pata en los momentos más inesperados! Vivía en un barrio lleno de niños alegres que jugaban, reían y a veces se caían sin hacerse daño, solo para levantarse riéndose como si fuera parte del juego.

Pero Lalo tenía un pequeño problema: se tomaba todo demasiado en serio. Si alguien se reía cuando él se tropezaba o decía algo raro, pensaba que se estaban burlando, y se ponía rojo como un tomate. No le gustaban las bromas ni las sorpresas, y si algo no salía perfecto, se frustraba.

Un día, durante el recreo en la escuela, su amigo Nico se le acercó con cara de misterio y le dijo:

—Lalo… creo que tienes algo en el pelo.

Lalo se asustó, se tocó la cabeza, dio vueltas en círculos, fue corriendo al baño a mirarse al espejo… ¡y no tenía nada!

Desde afuera del baño, se escuchó a Nico riéndose:

—¡Era broma, Lalo! Solo quería ver si sabías reírte un poco.

Todos en el patio se rieron, no para burlarse, sino porque Lalo había corrido como si llevara un gato en la cabeza. Pero él volvió serio al recreo y no quiso hablar con nadie.

—¡No es gracioso! —decía—. ¡Reírse de eso no tiene chiste!

Lo que Lalo no entendía era que a veces las cosas graciosas no se hacen para molestar, sino para compartir alegría.

Unos días después, durante la clase de música, Lalo tocaba su pandereta como si estuviera en un concierto de rock. ¡Tan emocionado estaba, que, sin darse cuenta, su zapato salió volando! El zapato dio un giro en el aire, rebotó en la cabeza de Nico (quien se lo merecía un poquito), y cayó directo dentro del tambor de la profesora. ¡PUM!

El salón se quedó en silencio por un segundo… y luego todos estallaron en carcajadas, incluso la profesora, que no podía ni hablar de la risa.

—¡Eso fue como un gol de zapato en la batería! —gritó Sofi, llorando de risa.

Lalo se quedó congelado, primero con cara de “¡trágame, tierra!”, pero luego, sin saber cómo, empezó a reírse también. Una risa chiquita al principio, como un «jeje», y luego un «JAJAJA», hasta que no podía parar.

Ese fue el inicio del gran cambio de Lalo.

Desde ese día, cada vez que algo salía mal o cometía un error, no se enojaba… ¡se reía! Cuando se cayó de su silla en la biblioteca, se levantó como un acróbata diciendo:

—¡Puntaje: 10 en estilo, 0 en equilibrio!

Cuando llegó a la escuela con el suéter al revés, exclamó:

—¡Estoy lanzando la nueva moda “reversible”! ¿Quién se apunta?

La risa de Lalo se volvió famosa. Era contagiosa. Hasta la directora decía que debería haber una nueva materia llamada “Lalogía: cómo reírse de uno mismo sin perder la gracia”.

Un día, en el pizarrón del salón, Lalo escribió con tiza:

“La alegría no evita los problemas… pero los hace mucho más chistosos.”

Y todos aplaudieron.

Lalo seguía siendo despistado. Se le seguía olvidando la lonchera, se equivocaba de salón a veces, y hasta saludaba a las plantas pensando que eran personas (eso solo una vez, pero igual cuenta). Sin embargo, ya no se enojaba. Se reía, compartía, y enseñaba a otros a ver el lado divertido de la vida.

Porque como descubrió Lalo, la risa es mágica, y cuando aprendemos a usarla, cada situación, buena o mala, puede convertirse en una oportunidad para crecer, compartir y disfrutar, y cuando uno aprende a reírse… se vuelve más fuerte, más feliz, y muchísimo más divertido.

Enseñanza del cuento

La historia de Lalo nos muestra que la risa no es solo un juego o un chiste, sino una herramienta poderosa para ver el lado bueno de las cosas, incluso cuando algo no sale como esperamos.

A veces, nos caemos, cometemos errores, o vivimos momentos que podrían hacernos sentir mal. Pero si elegimos reír, no para burlarnos de nadie ni de nosotros mismos, sino para liberar la tensión y buscar lo positivo, todo cambia: los problemas parecen más pequeños y las soluciones más cercanas.

Reír no significa que todo esté bien, significa que tenemos la fuerza y la actitud para seguir adelante con esperanza, creatividad y una sonrisa.

Preguntas de comprensión lectora

1. ¿Cuál era el principal problema de Lalo al comienzo del cuento?
A) Se reía demasiado en clase.
B) No quería ir a la escuela.
C) Se tomaba todo demasiado en serio.
D) No tenía amigos.

2. ¿Qué ocurrió cuando Lalo tocaba la pandereta en clase de música?
A) Rompió el instrumento.
B) Se le cayó la pandereta al suelo.
C) Su zapato salió volando y cayó en el tambor de la profesora.
D) Se equivocó de ritmo y se enojó.

3. ¿Cómo reaccionó Lalo después del incidente con el zapato?
A) Se fue llorando al baño.
B) Se rió junto con todos.
C) Se enojó con la profesora.
D) Gritó y se fue de la clase.

4. ¿Qué frase escribió Lalo en el pizarrón del salón?
A) “Nunca se rían en clase”
B) “La música es mi pasión”
C) “La alegría no evita los problemas… pero los hace mucho más chistosos”
D) “Cuidado con los zapatos voladores”

5. ¿Cuál es la enseñanza principal del cuento?
A) La alegría y la risa nos ayudan a ver lo positivo incluso en situaciones difíciles.
B) Es mejor no hablar en clase para no meterse en problemas.
C) La alegría y la risa nos ayudan a ver lo positivo incluso en situaciones difíciles.
D) Siempre hay que estudiar para evitar errores.

Respuestas correctas

  1. C) Se tomaba todo demasiado en serio.
  2. C) Su zapato salió volando y cayó en el tambor de la profesora.
  3. B) Se rió junto con todos.
  4. C) “La alegría no evita los problemas… pero los hace mucho más chistosos”
  5. A) La alegría y la risa nos ayudan a ver lo positivo incluso en situaciones difíciles.

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